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Padre Rafael Villoslada Peula PDF Imprimir E-mail

Rafael Villoslada Peula, sacerdote jesuita español, fundador de las Escuelas Profesionales "Sagrada Familia" (SAFA), puede considerarse un innovador dentro de la obra educativa de la Compañía de Jesús. En contra de lo que venía siendo habitual en la compañía, el padre Villoslada se propuso la creación de una institución que, en el duro contexto de la postguerra civil en Andalucía (1940), se ocupase de la formación profesional de niños pertenecientes a las clases más desfavorecidas. (Wikipedia>>)


Vida del Padre Villoslada, S.J.

Nace Rafael Villoslada Peula en Granada un 8 de junio de 1900, en el seno de una conocida familia de clase media. Cuando solo tenia 15 años, siente la llamada de Dios, e ingresa en el noviciado de la Compañía de Jesús el 9 de julio de 1915.

Como otros jesuitas dedica los primeros años de su juventud a formarse como persona, como intelectual y como sacerdote miembro de la orden fundada por S. Ignacio de Loyola. Durante 13 años estudia Filosofía y Teología, siendo ordenado sacerdote en su ciudad natal el 29 de junio de 1928. Celebra su primera misa el 2 de julio del mismo año.Comienza su actividad, como padre espiritual y formador de seminaristas en la diócesis de Granada, Jaén, Almería y Guadix. Entre los años 1930 y 1940 organiza en Granada clases nocturnas a más de un centenar de jóvenes obreros; en ellas une la formación cultural y social con la formación religiosa. Es nombrado consiliario de la Asociación Nacional de Maestros Católicos, lo que le facilitó conocer de cerca la necesidad de la educación y formación de los niños y jóvenes de las familias trabajadoras. Esta época, como él mismo cuenta, fue fundamental para originar su idea de crear unas escuelas profesionales.

Terminada nuestra guerra civil, la situación de España, y de Andalucía más concretamente, es desastrosa: el hambre, la pobreza, el abandono, el aislamiento político-económico, y la incultura, son las notas más relevantes. En este contexto, un hombre emprendedor con una confianza extrema en Dios y en la oración, y con un talante humano capaz de ilusionar a cuantos le conocían, decide, que el objeto de su vida será dedicar su mente y su corazón a educar y formar en la fe a los niños andaluces sumidos en la ignorancia y la pobreza.

Cinco serán las intuiciones que marquen los ejes de su actividad:

- La opción por los más pobres y necesitados. La clase trabajadora.

- La necesidad de fundar escuelas bajo la dirección de la Compañía de Jesús, pero con una estructura jurídica civil, independiente de la Compañía.

- La integración de los seglares en las tareas de educación y dirección, adelantándose más de veinte años al Concilio Vaticano II.

- La búsqueda de la formación integral del alumno: física, intelectual, cristiana y de compromiso con la sociedad.

- La formación profesional como motor de cambio.

Casi desde el comienzo el P. Villoslada entiende que no basta con la enseñanza primaria, sino que es necesaria la formación profesional, por lo que se irán creando talleres en casi la totalidad de la escuelas. Para atender a los chicos huérfanos, o de aldeas y cortijos, nacen los internados de Úbeda, Andujar y Baena.La necesidad de maestros, lleva al fundador a crear un “Seminario de Maestros” en Villanueva del Arzobispo, que se convertiría con el tiempo en la actual Escuela Universitaria de Magisterio. Su finalidad: «formar maestros que eduquen a sus alumnos en los valores cristianos de la verdad, justicia, amor, libertad, paz, servicio y solidaridad.»

Son tiempos de necesidad, faltan alimentos, ropa material para talleres, obras etc., pero a pesar de su frágil salud, el Padre Villoslada, llamara a todas las puertas y buscará recursos donde los haya. Bienhechores y amigos como la familia Benavides, inspectores de enseñanza primaria, organismos oficiales como Regiones Devastadas, Instituto Nacional de la Vivienda, personalidades políticas y municipales etc, contribuirán en la puesta en marcha de esta obra.

Los alumnos de aquellos años, hoy abuelos, recuerdan las penalidades que pasaron y la fe de este hombre singular, que ante la necesidad y el hambre, repetía incesantemente “Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío”. Cuando faltaban los recursos o tenía una entrevista con alguna autoridad, escribía a los Directores de los Centros que organizasen turnos de oración con los alumnos en las que repetían esta misma “jaculatoria (oración) milagrosa”.

La fe de este hombre de Dios y de cientos de hombres y mujeres que le siguieron a él, y a quienes después continuaron su obra, ha hecho posible lo que hoy es la SAFA: una Institución educativa con 27 Centros repartidos por toda la geografía andaluza con casi 20.000 alumnos, mas de 1000 educadores y personal de administración y servicios, que bajo la dirección de la Compañía de Jesús, sigue buscando la mejor manera de ser útil hoy al pueblo andaluz

Trasladado años después a Granada, ya viejo, seguía bullendo en su mente la idea de hacer bien a los niños y jóvenes. Fundó en La Zubia una escuela internado para los niños. Dejada esa Escuela, fundó, en nuestra antigua casa, el Teologado de Cartuja, vendida años atrás a la Universidad; y, cedida temporalmente por ella, una casa de internado femenino, a la que puso el nombre de La Blanca Paloma, con un buen número de chicas que asistían a los cursos de enfermería, delineación y corte‑confección. De allí fue trasladada de nuevo a La Zubia, como escuela de enfermeras; y de ella ha salido ya buen número de enfermeras, colocadas en diversos hospitales de Granada.

Sin querer rendirse al progresivo agotamiento, sentado ya siempre en una silla de ruedas, aún logró que le llevaran más de una vez en coche a La Zubia para seguir de cerca la marcha de la Escuela. Finalmente, quedó ya en una total inmovilidad. La lámpara se iba extinguiendo por falta de aceite. Apenas si ya conocía y hablaba algunas palabras, hasta que el pasado día 30 de diciembre pudo oír las consoladoras palabras del Señor:

“Bien: siervo bueno y fiel, entra en el banquete de tu Señor…; porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste…”.

Descanse finalmente el siervo bueno y fiel. (Y pensar que en su juventud enferma, cuando superó una crisis que tuvo, hubo quien dijo que él era tan inútil que ni la muerte lo había querido).

El curso 1953-54 el P. Villoslada es destinado por la Compañía a la residencia de Huelva y Málaga; y años más tarde a la Facultad de Teología de Granada. Durante estos años funda otras escuelas y talleres para chicas.En la enfermería de la residencia de la Cartuja de Granada muere el 30 de Diciembre de 1985, siendo enterrado en el pequeño cementerio que la Compañía tiene cerca de la Facultad de Teología.Con ocasión de la celebración del Cincuentenario de la Fundación (3 de junio de 1990) sus restos son trasladados a la cripta del Centro de Úbeda, donde reposan junto a los de un profesor, un alumno y un miembro del personal de administración y servicios.

 

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